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Philip Morris International no es propietaria de ninguna plantación de tabaco. Compramos nuestro tabaco a compañías vendedoras de hoja de tabaco y a cultivadores de países de todo el mundo, como Brasil, Grecia, Italia, Malawi, Polonia, Tailandia, Turquía y Estados Unidos.
Colaboramos estrechamente con los cultivadores de tabaco, con las agencias gubernamentales y con las universidades para compartir y promover las mejores prácticas para el cultivo del tabaco. Nuestro objetivo consiste en garantizar el suministro global de tabaco de calidad para nuestros productos y en asegurar que las comunidades agrícolas de las que dependemos puedan prosperar de un modo sostenible.
El cultivo de tabaco de calidad empieza con una preparación cuidadosa del semillero y de la producción de la planta de semillero o almácigo. Las semillas del tabaco son pequeñas (entre 10.000 y 30.000 por gramo), pero germinan con rapidez - entre 5 y 10 días. En las condiciones adecuadas de semillero, estas plantas llegan a una altura de entre 15 y 20 cm en dos meses. Después se trasplantan a la tierra.

Después de 3 ó 4 meses en la tierra, las plantas ya están listas para su cosecha. Dos de los tres principales tipos de tabaco (Virginia y Oriental) se recolectan en fases sucesivas, empezando por las hojas que maduran antes (las que están más cerca del suelo) y siguiendo hacia arriba a medida que maduran las capas de los tallos restantes. El otro tipo principal de tabaco (Burley) se cosecha básicamente en una sola fase, cortando la planta y extrayendo las hojas del tallo después de la cura.
El proceso de curación desempeña un papel muy importante en la calidad final de las hojas y la destreza del agricultor es crucial para obtener los distintos sabores característicos del tabaco.
El tabaco Virginia se cura con un proceso denominado "curado a fuego indirecto". El tabaco se cuelga en hornos especializados, donde el aire caliente elimina el agua de las hojas. Este proceso tarda hasta una semana, durante la cual se debe controlar y aumentar gradualmente la temperatura. Si en cualquier momento del proceso la temperatura fuera demasiado alta o demasiado baja, la calidad del tabaco se vería afectada.
El tabaco Burley sigue el proceso de "curado al aire" en secaderos con buena ventilación; este proceso tarda un máximo de dos meses. El tabaco Oriental se seca con el proceso de "curado al sol", en el que las hojas se cuelgan en el exterior expuestas al sol.
Una vez curadas, el agricultor clasifica las hojas del tabaco según la posición del tallo y las características de la hoja, las empaca en bultos y las lleva a una sala de subastas o al centro de recepción, donde nuestros compradores, expertos en calidad y evaluación de las hojas, las valoran cuidadosamente según las variaciones en el color, la textura y el aroma.
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