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No queremos que los niños fumen. Sin embargo, sabemos que lo hacen. No queremos que los minoristas vendan nuestros cigarrillos a los niños. Y sin embargo lo hacen.
La prohibición del acceso es vital para detener el consumo de tabaco en los menores de edad. Conocemos la magnitud del problema y estamos dispuestos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para afrontarlo.
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Nuestros esfuerzos se basan en la imposición de límites de edad legales y en el cumplimiento de esos límites por parte de los minoristas, existan o no sanciones de acuerdo con la legislación nacional. Casi la mitad de los países del mundo han impuesto una edad mínima para comprar. Queremos que esto se extienda al resto de los países y estamos propugnando cambios en aquellos países que aún no cuentan con restricciones legales como Grecia y Argentina. También apoyamos plenamente la aplicación de multas económicas a los minoristas que desobedecen la ley.
Nuestros esfuerzos al respecto son extensivos, enfatizando en la educación de los minoristas acerca de sus responsabilidades como distribuidores de nuestros productos y ante la ley. Lo estamos haciendo mediante campañas informativas y programas de entrenamiento para minoristas, así como alentando iniciativas comunitarias. Cuando así lo permite la ley, incluimos advertencias voluntarias de edad mínima en todos nuestros empaques y distribuimos materiales de punto de venta a minoristas alrededor del mundo.
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No estamos solos en nuestro esfuerzo. Las cadenas minoristas, las compañías tabacaleras y los grupos comunitarios han respondido a nuestros esfuerzos para cambiar la cultura minorista e introducir legislación que frene al consumo de tabaco en los jóvenes.
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