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Quizá les sorprenda enterarse de que la educación representa un papel crítico en nuestros esfuerzos continuos para ayudar a prevenir el consumo de tabaco en los jóvenes. Después de todo, ¿por qué querría una compañía tabacalera que los niños conozcan los peligros del cigarrillo?
Bien, para nosotros, se trata de un asunto muy serio. Reconocemos que los jóvenes son vulnerables a la presión de grupo, que el fumar podría parecerles sofisticado y en la "onda", y que las restricciones legales no siempre son suficientes para impedir que fumen.
Claro, no somos expertos en educación y no nos encontrará en los salones de clase. Pero si proporcionamos apoyo económico a la continua labor de educadores, grupos sociales, especialistas en asuntos juveniles y ministerios de salud enmás de cincuenta países que han creado, implementado y siguen supervisando una serie de programas educativos orientados a prevenir el consumo de tabaco por los menores.
Estos programas, al igual que otros, están orientados a proporcionar información a los jóvenes, educándolos acerca de estilos de vida saludables y alentándolos a optar por no fumar.
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