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Las empresas no realizan su actividad de forma aislada, sino que dependen de su entorno e influyen en él. Por este motivo, para ellas es importante invertir a largo plazo en el bienestar de las comunidades de las que forman parte: si la comunidad prospera, la empresa también lo hará.
Además, cuando se emplea a más de 75.000 personas en todo el mundo, la involucración no es susceptible de elección, es una necesidad. Cuando se pasa a formar parte del barrio, la ciudad o la región de tus empleados, es necesario asumir ciertas responsabilidades.
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Por ello apoyamos iniciativas que surgen en las comunidades de países en todo el mundo en los que nuestros empleados viven y trabajan. Nuestras afiliadas colaboran con organizaciones benéficas locales y con otras organizaciones que trabajan sobre el terreno, que entienden los problemas, conocen las necesidades y están en mejores condiciones para ayudar.
De vez en cuando esto significa que tenemos que respaldar iniciativas de ayuda a gran escala, tales como la respuesta internacional al tsunami que asoló el sudeste asiático. A menudo significa también una implicación en proyectos de dimensiones menores que, quizá no ocupen los principales titulares de los periódicos, pero que son de igual importancia que los proyectos a gran escala, tales como programas para luchar contra la violencia doméstica, refugios para niños sin hogar o envíos de comida a las zonas que sufren hambre.
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En 2008, destinamos aproximadamente 20 millones de dólares a causas benéficas. Para obtener más información, consulte nuestro sitio Web Internacional, al que puede acceder desde el menú desplegable "Seleccione un país", situado en la parte superior de esta página.
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