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Las empresas no realizan su actividad de forma aislada; sino que dependen de su entorno e influyen en él. Por este motivo, para ellas es importante invertir en el bienestar a largo plazo de las comunidades de las que forman parte: si la comunidad prospera, también lo hace la empresa.
Asimismo, cuando se emplea a unas de 75.000 personas en todo el mundo, la participación en las comunidades no se elige, sino que es un hecho. Cuando se pasa a formar parte del barrio, la ciudad o la región de sus empleados, es necesario asumir ciertas responsabilidades.
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Por ello apoyamos iniciativas que surjan de las comunidades de países de todo el mundo en los que nuestros empleados viven y trabajan. Nuestras filiales trabajan con organizaciones benéficas locales y de otras organizaciones que trabajan sobre el terreno y entienden los problemas, conocen las necesidades y están en mejores condiciones para ayudar.
En ocasiones esto significa que tenemos que respaldar iniciativas de ayuda a gran escala, tales como la respuesta internacional al tsunami que asoló el sudeste asiático. A menudo significa también una implicación en proyectos de dimensiones menores que no ocupan los titulares de los periódicos pero que son igual de importantes que los grandes proyectos, tales como programas para luchar contra la violencia doméstica, refugios para niños sin hogar o envíos de comida a las zonas que sufren hambrunas.
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En 2007, destinamos 18 millones de dólares estadounidenses a causas benéficas. Para obtener más información, consulte nuestro sitio Web Internacional, al que puede acceder desde el menú desplegable "Seleccione un país", situado en la parte superior de esta página.
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